Tenía a dos de mis sobrinas en casa y claro, con lo divertido que es hacer de cocinillas, querían ayudarme a hacer un dulce. Me ayudaron hasta con el vídeo! Así que como no quería entretenerlas mucho opté por algo fácil y rápido para no aburrirlas, pero sobre todo que después el resultado fue rico! En una mañana teníamos dulce hecho y vídeo grabado.
Como tenía hojaldre fresco en la nevera, nata y fresas (ahora que es época de fresas mejor aún) pues hicimos esta rosca que quedó riquísima!!
Es sencillo a más no poder y de verdad que el resultado es simplemente delicioso.
INGREDIENTES
2 láminas de hojaldre fresco
1 litro de nata para montar 35% MG
250 gr azúcar
1/2 tarrina de queso philadelphia (unas 10 cucharaditas)
12-14 fresones
Azúcar glass para decorar
Comenzamos preparando las fresas, enjuagándolas, y picándolas muy pequeñitas para que entren por la boquilla de manga que vayamos a utilizar.
Preparamos los dos hojaldres poniendo uno encima de otro sobre la bandeja de horno con papel de hornear, y con una ayuda de una tapa de olla grande hacemos el círculo para que queden igual de tamaño, ayudándonos para cortarlo con un cortapizzas, por ejemplo. Le hacemos el agujerito central con un vaso o con lo que pillemos por la cocina y ya tendremos la forma de la rosca. El círculo pequeño sobrante al hacer el agujero central no lo tiréis, ya que con él podremos hacer otro rosco pequeño.
Precalentamos el horno a 200 grados con calor arriba y abajo y dejaremos que se haga durante 15 minutos, hasta que suba y se dore. Lo pondremos sobre una rejilla para que se enfríe y poder cortarlo sin que se deshaga. El hojaldre hay que cortarlo en frío, ya que caliente es muy fácil que se haga pedacitos.
Mientras se enfría montamos la nata. Cuando comienza a montarse echamos el queso philadelphia, que hará que la nata quede mucho más firme, no le da sabor pero hace que la nata quede perfecta, y cuando empieza a montarse añadimos el azúcar en forma de lluvia, poco a poco.
Añadimos las fresas picadas a la nata y con ayuda de una manga pastelera rellenamos toda la rosca, bien de nata con fresas… porque está riquísima la mezcla!
Esta es una de mis recetas favoritas; algo que no me canso de hacer ni de comer. Como postre, como merienda, como cena… Me encanta. Tan cremoso, dulce y tan fácil y rapidito de hacer que es algo que repito y repito.
Tradicionalmente para hacer un buen arroz con leche tenías que estar 2 horas removiendo y removiendo para que quedase bien cremoso y no se pegase, pero con esta receta y el truquito de la nata hace que no necesites estar ahí pegado al fuego durante dos horas ni mucho esfuerzo.
Pues aquí tenéis mi arroz con leche;
Ingredientes:
750 ml Leche Entera
200 ml Nata para montar
200 gr Arroz Redondo
150 gr Azúcar blanco
1 Rama de Canela
2 Trozos de corteza de Limón
Canela en polvo para decorar
Comenzamos cociendo el arroz, poniendo al fuego una olla con agua y una pizca de sal. Con el fuego fuerte una vez que empiece a hervir el agua echamos el arroz, y cuando empiece a hervir de nuevo bajamos un poco el fuego y lo dejamos así cociendo 10 minutos (mi vitrocerámica de inducción la he puesto a nivel 6 durante 10 minutos).
Mientras en otra olla añadimos la leche con la nata y lo ponemos a calentarlo todo a fuego bajo con las cáscaras de limón y la ramita de canela.
Una vez que el arroz se ha cocido lo escurrimos , y colamos y lo añadimos a la leche con la nata, dejándolo todo junto a fuego medio – flojo removiendo de vez en cuando durante 12 minutos más. Pasado este tiempo se añade el azúcar y se deja 5 minutos más. Pero es importante que una vez añadamos la azúcar durante esos 5 minutos no paremos de remover porque si no se nos pega seguro… Así que esos 5 minutos de meneíto no hay quien nos lo quite.
Pasamos los 5 minutos se aparta del fuego, se tapa y se deja reposar 10 minutos más. Y listo! Servimos en cada cuenco, reposamos en la nevera espolvoreado con canela molida…. Y disfrutadlo!!! Qué rico! Me encanta, me encanta…
Soy la tonta de los roscones para reyes… que me gustan.. mmmm… pero no los del mercadona ni Carrefour de esos congelados…, no no, a mí me gustan los de pastelería de toda la vida (aquí en Estepona los de la Pastelería Mar y Sierra… mmmmmmm); esa nata deliciosa, ese saborcito del roscón inconfundible, tan perfecto y con un sabor tan a roscón… Así que había que ponerse a buscar recetas de roscones y probar a hacer alguno decente. Y la verdad es que lo último que esperaba es que me iba a salir esto taaaaaann pero taaaaannnn rico!
El sabor del bizcocho del roscón es de ROSCÓN de toda la vida, y así como se oye ROSCÓN en mayúsculas porque lo merece. El sabor conseguido es como el del roscón de la pastelería que yo quería y fue gracias a la Esencia de Azahar (en Carrefour lo encontré, también lo he visto ahora en Mercadona), le da el toque perfecto.
Así que, aunque tiene su trabajillo (algo tan delicioso no podía ser tan fácil), el resultado es tan impresionante que os animo a hacerlo. Merece la pena!
Ingredientes:
PARA LA MASA DEL ROSCÓN;
700 gr Harina de Fuerza
2 huevos
75 ml esencia de azahar
150 ml Leche Entera
100 gr mantequilla
Ralladura de 1 naranja y 1 limón
140 gr azúcar
40 gr levadura fresca
Nuez moscada
7 gr Sal
PARA DECORAR;
1 huevo
Almendra Laminada
Frutas glaseadas o escarchadas (las encontré en Carrefour)
50 gr Azúcar
Regalito
PARA EL RELLENO:
1 Litro de Nata para montar 35%MG
250 gr azúcar
10 cucharaditas de queso philadelphia
Comenzamos rallando el limón y la naranja sin llegar a la parte blanca, ya que como sabemos amargaría. Y en un bol vamos añadiendo todos los ingredientes y removemos con un palo de madera y después con las manos cuando se pueda amasar, o en la batidora para amasar como es mi caso (tendré que darle uso a mi Super Kitchen Aid de la que estoy enamorada). Añadimos los huevos, la mantequilla a temperatura ambiente, la leche tibia y el aroma de azahar. Además incluimos la bol la raspadura de limón y la naranja, el azúcar, nuez moscada molida y la levadura fresca deshaciéndola con las manos. Y por último la harina de FUERZA, que sea de fuerza sino tardará la vida en que suba la masa. Hacemos un huequito en la harina y ponemos ahí la sal y… a amasar y amasar.
Quedará una masa pegajosa, pero cuando al palparla con el dedo no se pegue a él estará perfecta para pasarla a la mesa y amasar un poco más con harina. Dejamos reposar la masa en un bol con harina por debajo y por encima durante 3 o 3 horas y media dejándolo en una zona de la casa que tenga una temperatura más calentita, entonces, pasado este tiempo triplicará su volumen. Pasado este tiempo amasamos un pelín para quitar el aire a la masa dándole unos golpes sobre la mesa, y haremos movimientos circulares con la masa haciéndola girar sobre sí misma y terminamos haciendo una bolita con la masa.
Con un dedo enharinado lo metemos en medio de la masa y con la otra mano vamos metiendo la mano por dentro para ir dándole la forma del rosco, como si fuera una rueda, y lo ponemos en la bandeja de hornear con papel de horno. Con un huevo pintamos el roscón con él y echamos aceite a un film transparente y tapamos con él el roscón para que no se reseque. Volvemos a dejarlo reposar así durante una hora más, yo lo he dejado reposando dentro del horno (con el horno apagado) porque es una zona con una temperatura más cálida.
Dentro del horno dejamos un recipiente con agua, para que cuando precalentemos el horno e introduzcamos el roscón en él se mantenga el roscón hidratado y no se seque.
Mientras pasa la hora de reposo picamos la fruta escarchada, aunque a mí personalmente no me gusta y para comérmelo se la quito pero es que le da un toque de típico roscón que no puede faltar…
Pasada la hora volvemos a pintarlo con huevo y lo decoramos con bastante fruta escarchada y abundante almendra laminada. Además cogemos el azúcar con unas gotitas de agua y lo echamos por encima del roscón como nieve. Y ya introducimos el roscón al horno, que estará precalentado a 200 grados con calor arriba y abajo sin ventilador, y una vez introducimos en él el roscón bajamos la temperatura a 180 grados. Se horneará unos 20-22 minutos o hasta que se dore. Preparamos una rejilla de horno para dejarlo enfriar ahí. Una vez frío lo partimos por la mitar con un cuchillo de sierra para rellenarlo de nata después. O lo dejamos así si nos gusta mas el roscón sin relleno, pero con la nata queda increíble…
Y ya sólo falta el relleno preparando la nata montada. Para la montar la nata añado queso philadelphia porque hace que la nata quede más firme más fácilmente. Añadimos la nata y cuando comience a espesar añadimos el queso philadelphia. Cuando tenga más espesor la nata añadimos el azúcar muy poco a poco, en forma de lluvia y una vez montada (sabremos que está montada porque comienzan a verse unos surcos profundos y amarillos en ella) la colocamos en una manga pastelera (yo utilizo las desechables) con una boquilla (he elegido una boquilla de estrella). Rellenamos todo el roscón con la nata, colocamos los regalitos forrados en papel film y a disfrutarlo o mantenerlo en la nevera tapado con papel film para que no se reseque.